12-05-2014, Principito

Nombre: María G
Edad: 34
Forma de contacto: 600 073 770 pero esta vez yo no la llamé.
Lugar de encuentro: Detrás del metro Colombia, cerca del anterior piso, La calle tiene nombre raro, como si no existiese, en el callejero, pero si, si existe, es fácil de llegar.
Experiencia en el Metropolitano.
Físico: Morena, bien proporcionada ya la he descrito en otras experiencias, lo que te llama la atención de ella es su naturalidad y la forma de hacerte sentirte a gusto antes, durante y después.
Es única.
Altura: Alrededor de 1,60 María, un día se lo preguntare para no poner un dato incorrecto.
Pecho: Espectaculares como dos soletes.
Culo: De exposición, sin exagerar de los mejores que he visto y he tocado.
Besos: Siiii.
Francés natural: Siiii
Griego: Si, pero es algo que nunca la he pedido.
Fuma: No, se ve que este vicio no lo tiene. Se ve que se cuida.
Tarifa aplicada: Un montón de muebles de mi trastero.
Día de la experiencia : Domingo 11 de Mayo
Valoración Experiencia 0-10: 9,8

Cuando me llamó el viernes para recoger los muebles me sorprendió, pues pensé que ya no le interesaban, llego puntual a la hora acordada, la invite a un café y bajamos al trastero, para seleccionar, lo que mas le gustase y yo no voy a utilizar.
Viéndola entre tantos trastos me iba calentando y de vez en cuando aprovechaba para acariciarla con cierto disimulo su culete, o le agarraba por la cintura, ella sonreía con ese desparpajo, no me hubiese importado cobrarme en ese mismo instante, pero se ve que tenia que atender urgentemente algún cliente y se fue, despidiéndose con un beso apasionado, creo que con eso para mi ya estaba todo pagado, me dijo que me llamaría para pagar el cambalache.

Pensé que tardaría en llamarme, me equivoqué, pues ayer después de escribir en el foro, me mando un mensaje privado, diciendo que si por la noche me podría venir bien, para cobrar mi deuda. Por supuesto que me venia y muy bien. No se si a vosotros, pero con los resultados de los partidos de fútbol, estaba como ausente.

Llegue a su nuevo pisazo es como una plaza de toros, ya había colocado algunos de los muebles y se dispuso ha “pagarme” en una habitación que tiene con una cama estilo de forja antigua, le dije que me gustaría algo mas especial, reconozco que me he vuelto algo perdulario. Las experiencias de cama están muy bien y mas con María G, pero una vez que pruebas algo distinto necesitas vivir nuevas e intensas experiencias.
Le dije que me encantaría follar en el metro, me miro con cara al principio de sorpresa y después de porque no y allá que nos fuimos, dirección hacia el aeropuerto, en la línea 8.

Ella llevaba un vestido negro muy ligero hasta las rodillas y unas botas, eso si cuando salimos de la casa se quito unas bragas también de color negro.

No había prácticamente nadie en la estación, mientras venia el metro nos estábamos dando besos como una pareja normal, nos sentamos en el ultimo vagón iba solamente una matrimonio en el medio, nos pusimos atrás del todo, aproveche mientras ella iba sentada, apoyando las piernas en el otro asiento abiertas, para ponerme entre ellas de rodillas y empecé a comerle el coño, con el traqueteo, la luz tenue y la excitación era divertido, ella estaba con los ojos cerrados disfrutando del momento.

Cuando llegamos a la estación de Pinar del Rey se bajo el matrimonio y nos quedamos solos yo no pude aguantar mas, le dije que se sentara encima de mi polla así empezó a follarme era impresionante, después se levanto se puso de rodillas en el sillón con el culo en pompa y así me la folle, justo cuando entrábamos en la estación de Campo de las Naciones me corrí dentro de ella.

Nos bajamos para coger el metro de vuelta, esta vez cogimos el vagón del medio tan solo iba un hombre de media edad, con pinta de guiri debía venir del aeropuerto porque llevaba una maleton, lo empezó a mirar con esa cara de vicio se le acerco, le empezó acariciar y “Welcome to Madrid” le empezó a chupar la polla, yo allí mirando. Como se corría en la boca de María se quedo mirándome con esa cara de misión cumplida.
Salimos del metro y la acompañe hasta su portal, pero antes de llegar en la penumbra de la calle, la subí el vestido y todavía llevaba unos de los muslos impregnados de leche.

Otra historia fuera de lo normal, que son las que me gustan, para sexo convencional ya tengo a mi mujer.